La vida es un trayecto,un viaje,no sólo un destino
jueves, 14 de julio de 2011
Un agujero en la alambrada.
Me gusta la palabra "Alambrada", por cómo suena, por cómo de nuevas le darías el significado más poético, romántico que te viniera a la cabeza: "Alambrada, me hago en tu cuerpo al alba".
Pero no, su significado real, el global que todos entendemos de la alambrada es lo que es, sin ambajes, te atrapa y a veces ni siquiera eres consciente de que estás atrapado, ni mucho menos sabes que quieres salir, como un elefante atado a un poste por una cadena, no sabe que de un tirón podría encontrar una nueva vida. Pobres nosotros que sólo podemos intuir que más allá de nuestra vida hay un mundo a nuestro alcance. Una vida que da lugar a muchas otras vidas, y aquí, anclados, vivimos el personaje que creemos nos ha tocado vivir, cuando podemos ser mil.
Pero podemos romper el cerco de nuestra alambrada, la que hemos creado para sentirnos seguros, la que hemos creado para sentir que es nuestro lugar, el cerco para que quien no queremos que entre no pueda entrar, pero el punto también desde el que no podemos salir, ni siquiera para asomarnos. Pero si nos atrevemos a cortar esa alambrada que nos proteje y aisla, un mundo más extenso se nos viene a nuestra mirada, a nuestros sentidos, sólo tenemos que tener siempre a mano las tijeras bien afiladas de la imaginación, porque siempre estamos tan resueltos a crear alambradas como a cortarlas. Porque si al final resolvemos realizando lo que sabemos, no crearemos alambradas que cortar.
Y si hay demasiadas alambradas, habrá que desalambrar.........
domingo, 10 de julio de 2011
El tiempo, que no existe, alguien se lo habrá inventado
Un día te das cuenta que para llegar hasta aquí has tenido que andar más de la cuenta, estar atento al rumor de las horas que en cuanto llegan ya se han ido para siempre, el tiempo que tienes no lo puedes retener entre tus manos, como la arena de la playa, no te pertenece, y sin embargo el tiempo que has pasado se ha quedado en retazos dentro de tí, contenido en los recuerdos.
El tiempo del primer beso, de aquella mirada profunda que quería socavar tu alma, el del llanto por la pérdida de las manos que te acarician desde niño, el tiempo perdido en el tiempo, el del suspiro que se escapa de dentro y flota en el aire, el tiempo de los encuentros y las distancias, el "hubo un tiempo" de un tiempo que te parecía eterno, el del orgasmo a oscuras, el tiempo de los libros, de las velas encendidas bajo las estrellas y el de un baño en las frías aguas del mar Cantábrico, "El tiempo entre costuras" que una vez leíste, el tiempo del beber de uvas, del desayuno cuando te levantas , el tiempo del verso y de la risa, del no querer perderlo e ir deprisa, del cerrar los ojos para oler jabón.
Los 3 minutos que dura una canción, el tiempo de las palabras y el tiempo de los silencios, y el silencio, el tiempo de las caricias, de las miradas, el tiempo de distancia y alegrías, el tiempo de las entelequias, el de cortinas al viento, el tiempo entre penumbras, el de las fotos en sepia, el tiempo entre matorrales o andando por las aceras, el tiempo de una birra en un rincón del bar de la esquina, el tiempo entre su falda, el tiempo de "Cuánto tiempo", el tiempo que se hunde del sol en la tierra, el tiempo del Otoño y Primavera, el tiempo que no te veo, el tiempo con los amigos, el tiempo dibujado en las manillas, el del reloj de arena. El tiempo de alegrías y el tiempo de la pena.
El tiempo de leerte en tus ojos dibujados, el tiempo de no verte, el de soñar despierto, el tiempo que te espero, el tiempo que no duermo.
El tiempo del primer beso, de aquella mirada profunda que quería socavar tu alma, el del llanto por la pérdida de las manos que te acarician desde niño, el tiempo perdido en el tiempo, el del suspiro que se escapa de dentro y flota en el aire, el tiempo de los encuentros y las distancias, el "hubo un tiempo" de un tiempo que te parecía eterno, el del orgasmo a oscuras, el tiempo de los libros, de las velas encendidas bajo las estrellas y el de un baño en las frías aguas del mar Cantábrico, "El tiempo entre costuras" que una vez leíste, el tiempo del beber de uvas, del desayuno cuando te levantas , el tiempo del verso y de la risa, del no querer perderlo e ir deprisa, del cerrar los ojos para oler jabón.
Los 3 minutos que dura una canción, el tiempo de las palabras y el tiempo de los silencios, y el silencio, el tiempo de las caricias, de las miradas, el tiempo de distancia y alegrías, el tiempo de las entelequias, el de cortinas al viento, el tiempo entre penumbras, el de las fotos en sepia, el tiempo entre matorrales o andando por las aceras, el tiempo de una birra en un rincón del bar de la esquina, el tiempo entre su falda, el tiempo de "Cuánto tiempo", el tiempo que se hunde del sol en la tierra, el tiempo del Otoño y Primavera, el tiempo que no te veo, el tiempo con los amigos, el tiempo dibujado en las manillas, el del reloj de arena. El tiempo de alegrías y el tiempo de la pena.
El tiempo de leerte en tus ojos dibujados, el tiempo de no verte, el de soñar despierto, el tiempo que te espero, el tiempo que no duermo.
La importancia de las palabras, de las comas, de los puntos y el silencio.
Pienso en palabras, hablo en silencio......
Las palabras nunca se las lleva el viento, se las lleva el olvido o las contiene el recuerdo.
Las palabras duelen, alivian, construyen o destruyen, al hablarlas hay que hacer reconstrucción de las palabras que hemos creado dentro, en nuestro pensamiento, en nuestros sentimientos, si no nos construimos con palabras suaves y con orden podemos arrojarlas como piedras que aplastan el alma y ensangrientan corazones. La palabra es puente, origen y destino, es creación y compañía, es soledad y reflexión, una vida sin palabras es una noción inimaginable, un "No soy, no estoy ni para ti ni para mí" la falta que da un sinsentido a lo que somos.
El "Ahora quiero que digan lo que quiero decirte, para que tú las oigas como quiero que me oigas" de Neruda ha sido un punto de inflexión en mi vida, tomando la decisión del cauto, del que quiere aprender palabras con las palabras del idioma en el que nació, con un lenguaje propio, del que sabe que ni todo está ya dicho y que queda mucho por ser escrito.
Las palabras, como las pequeñas cosas, son las que hacen o deshacen relaciones, la importancia de pensarlas es la importancia que damos a la forma que utilizamos para moldearnos como persona, la importancia de decirlas es la importancia de crear relaciones de calidad.
Las palabras tienen su espacio y su tiempo, su ritmo y su silencio.
Pasión
Amor
Lealtad
Amistad
Bondad
Rozar
Abrazar
Soledad
Me he quedado sin palabras para seguir escribiendo, silencio..........
Las palabras nunca se las lleva el viento, se las lleva el olvido o las contiene el recuerdo.
Las palabras duelen, alivian, construyen o destruyen, al hablarlas hay que hacer reconstrucción de las palabras que hemos creado dentro, en nuestro pensamiento, en nuestros sentimientos, si no nos construimos con palabras suaves y con orden podemos arrojarlas como piedras que aplastan el alma y ensangrientan corazones. La palabra es puente, origen y destino, es creación y compañía, es soledad y reflexión, una vida sin palabras es una noción inimaginable, un "No soy, no estoy ni para ti ni para mí" la falta que da un sinsentido a lo que somos.
El "Ahora quiero que digan lo que quiero decirte, para que tú las oigas como quiero que me oigas" de Neruda ha sido un punto de inflexión en mi vida, tomando la decisión del cauto, del que quiere aprender palabras con las palabras del idioma en el que nació, con un lenguaje propio, del que sabe que ni todo está ya dicho y que queda mucho por ser escrito.
Las palabras, como las pequeñas cosas, son las que hacen o deshacen relaciones, la importancia de pensarlas es la importancia que damos a la forma que utilizamos para moldearnos como persona, la importancia de decirlas es la importancia de crear relaciones de calidad.
Las palabras tienen su espacio y su tiempo, su ritmo y su silencio.
Pasión
Amor
Lealtad
Amistad
Bondad
Rozar
Abrazar
Soledad
Me he quedado sin palabras para seguir escribiendo, silencio..........
jueves, 26 de mayo de 2011
A media noche de los sueños
He buscado en la noche lo que de día no encuentro. La sábana de mi piel cubre mis sueños, la almohada testigo de mis incertidumbres, las ensoñaciones sobre el colchón de mis esperanzas, la luna de mis deseos, mi alegría en la oscuridad del cielo, el corazón latiendo de mi alma al galope.
El mundo en mi habitación ha dejado de ser un mundo de penumbras, porque acurrucada en mí han salido las estrellas de tus pasos.
Eva
miércoles, 25 de mayo de 2011
Volando con mariposas
Versaba Neruda sobre la mariposa:
"Mariposa de ensueño te pareces a mi alma
y te pareces a la palabra melancolía"
Cuando era niña había en mi casa, colgado en la pared, un marco que enmarcaba un cristal, nada extraordinario el objeto, lo extraordinario era lo que se veía a través del cristal, pequeñas mariposas en fila, con sus alas desplegadas de diferentes colores. Sabía que eran mariposas, pero sólo por el nombre, no me preguntaba qué hacían enmarcadas ni por qué sobresalía un alfiler de sus pequeños cuerpos, yo miraba hacia arriba de la pared para poder verlas y cuando nadie me veía me subía a un taburete y lo descolgaba, y en mi habitación, sentada sobre la cama con las mariposas sobre mis piernas, pasaba el tiempo mirándolas, fascinada por sus formas y dibujos.
Así pasaban los días, no sé cuántos porque no sé cuántos días se necesitan para entender las cosas, y más cuándo eres un niño, pero un día ya no quise mirar hacía arriba para ver a las mariposas colgadas, ni quería descolgarlas para ponerlas en mi regazo. Era primavera y estaba en el parque jugando con los demás niños, entre la tierra, bajo las plantas del jardín de nuestros juegos encontrábamos toda una fauna, hileras de hormigas que llevaban cáscaras de pipas, bichos que se hacían bola al tocarlos, saltamontes ágiles, lagartijas tímidas que rápido se escondían, nos encantaban las mariquitas y detestábamos las orugas, de las que huíamos corriendo sin que nunca nos persiguieran. Entonces uno de los niños grito: "Mirad, una mariposa" nos acercamos a verla con ansia, a lo que el niño nos dijo que fuéramos despacio para que no se marchase. Y ahí estaba la mariposa, sobre una planta. Era naranja, con una línea marrón que bordeaba sus alas, tenía círculos azules y unas líneas negras que parecían pequeños caminos, sus alas se miraban en su mismo espejo; volaba de hoja en hoja con alegría y elegancia, era una imágen perfecta.
Entonces uno de los niños quiso atraparla, aspeaba sus brazos como un molino de viento, abriendo y cerrando sus manos en el aire, pero el niño que había descubierto a la mariposa le dijo que parase, que la dejara volar, que las mariposas habían sido gusanos a los que luego les salían alas y que si las tocaba les quitaría sus polvos mágicos y no podrían volar más, que hay mariposas que sólo viven un día, otras semanas, otras un poco más, pero siempre tenían una vida muy corta, que el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo.
Todos los niños nos quedamos quietos y seguimos mirando a la mariposa volar.
Cuando llegué a casa me subí en el taburete y cogí el marco de mariposas, intenté sacarlas pero como no podía rompí el cristal dándole un golpe contra el suelo, quité cada alfiler que las atravesaba, ya no las tendría más en la pared. Abrí la ventana de mi habitación y me asomé, como sabía que si tocaba sus alas no podrían volar volqué el cuadro para que las mariposas salieran a volar como la mariposa del parque, pero todas cayeron en picado, ninguna voló, entonces entendí que les habían privado de lo mejor que sabían hacer.
Ahora ya cuando miro hacia arriba para ver mariposas, es para verlas volar.
Eva
"Mariposa de ensueño te pareces a mi alma
y te pareces a la palabra melancolía"
Cuando era niña había en mi casa, colgado en la pared, un marco que enmarcaba un cristal, nada extraordinario el objeto, lo extraordinario era lo que se veía a través del cristal, pequeñas mariposas en fila, con sus alas desplegadas de diferentes colores. Sabía que eran mariposas, pero sólo por el nombre, no me preguntaba qué hacían enmarcadas ni por qué sobresalía un alfiler de sus pequeños cuerpos, yo miraba hacia arriba de la pared para poder verlas y cuando nadie me veía me subía a un taburete y lo descolgaba, y en mi habitación, sentada sobre la cama con las mariposas sobre mis piernas, pasaba el tiempo mirándolas, fascinada por sus formas y dibujos.
Así pasaban los días, no sé cuántos porque no sé cuántos días se necesitan para entender las cosas, y más cuándo eres un niño, pero un día ya no quise mirar hacía arriba para ver a las mariposas colgadas, ni quería descolgarlas para ponerlas en mi regazo. Era primavera y estaba en el parque jugando con los demás niños, entre la tierra, bajo las plantas del jardín de nuestros juegos encontrábamos toda una fauna, hileras de hormigas que llevaban cáscaras de pipas, bichos que se hacían bola al tocarlos, saltamontes ágiles, lagartijas tímidas que rápido se escondían, nos encantaban las mariquitas y detestábamos las orugas, de las que huíamos corriendo sin que nunca nos persiguieran. Entonces uno de los niños grito: "Mirad, una mariposa" nos acercamos a verla con ansia, a lo que el niño nos dijo que fuéramos despacio para que no se marchase. Y ahí estaba la mariposa, sobre una planta. Era naranja, con una línea marrón que bordeaba sus alas, tenía círculos azules y unas líneas negras que parecían pequeños caminos, sus alas se miraban en su mismo espejo; volaba de hoja en hoja con alegría y elegancia, era una imágen perfecta.
Entonces uno de los niños quiso atraparla, aspeaba sus brazos como un molino de viento, abriendo y cerrando sus manos en el aire, pero el niño que había descubierto a la mariposa le dijo que parase, que la dejara volar, que las mariposas habían sido gusanos a los que luego les salían alas y que si las tocaba les quitaría sus polvos mágicos y no podrían volar más, que hay mariposas que sólo viven un día, otras semanas, otras un poco más, pero siempre tenían una vida muy corta, que el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo.
Todos los niños nos quedamos quietos y seguimos mirando a la mariposa volar.
Cuando llegué a casa me subí en el taburete y cogí el marco de mariposas, intenté sacarlas pero como no podía rompí el cristal dándole un golpe contra el suelo, quité cada alfiler que las atravesaba, ya no las tendría más en la pared. Abrí la ventana de mi habitación y me asomé, como sabía que si tocaba sus alas no podrían volar volqué el cuadro para que las mariposas salieran a volar como la mariposa del parque, pero todas cayeron en picado, ninguna voló, entonces entendí que les habían privado de lo mejor que sabían hacer.
Ahora ya cuando miro hacia arriba para ver mariposas, es para verlas volar.
Eva
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